Autopsia




El cerebro, le devoró la vida sin analizarlo.
Sus ojos, vieron lo que no pudimos ver.
El oído, dejó de escuchar el tamborileo del tiempo.
Su lengua, balbuceó lo mismo pero en épocas distintas.
Su nariz, respiró los aromas y las pestes de su mundo.
Sus labios, rieron y besaron.
Sus hombros, sostuvieron una vez otro universo.
Sus brazos, ¿Lograrían llegar a otros brazos?
Sus manos, se entregaron a darle formas al barro.
Su corazón, preserva la protección de los lastimados.
Su sexo, meció sus caderas.
Sus rodillas, conocieron la melancolía de los templos.
Y mientras sus piernas le sostuvieron
se mantuvo en pie sobre sus piernas.