Enumeración repentina

El tiempo
de la costumbre
es el lazo ocupacional
que nos asiste,
emplea la táctica
del despojo,
domina,
como cebo de la artesanía
sobre el tronco de su venéreo
diseño interior.











El tiempo
de la costumbre
es refugio,
incentivo
para una vida
de carril estándar.
No agota
el juego
de la mente,
pero ciñe
su prototipo artificial
a la impecable
apariencia
de tararear
los noticiarios.

6 comentarios:

Pedro F. Báez dijo...

Trampa "venérea" el tiempo legado, que nos agota y que nos masifica. Que nos enfrenta con la imposibilidad y con la enormidad de la sorna. ¿Somos una burla cósmica o la perfección carente de consciencia real y propia? Enigmáticos y duros versos. Hermosos como la furia del mar batiendo contra los acantilados. Besos y abrazos.

Roger Rivero dijo...

Muchas veces he pensado lo segundo, en otras lo primero, creo que nunca sabre la respuesta con certeza, te envio un abrazo fuerte y gracias amigo.

Jimmy dijo...

Como sabemos decir con mis amigos... que buen vuelo man! jaja

Saludos

JosEvelio dijo...

AYYY!!!YA estamos en el conteo de un reloj de arena que sobreviven lejos de la mar,muy bueno,cuídate y cuídate amigo.

AnaR dijo...

Para mi el tiempo de las costumbres no es corrosivo pero,ciertamente, nos anula de alguna forma.

Besotesssss

Roger Rivero dijo...

Un abrazo grande a todos, y mi aprecio por dejarme acompañarme y dejarme tan gratos comentarios, buen fin de semanas a todos!!!