Tentación


Muéstrame,
tú cuello de duende,
que del ánimo y el cardo
me ocupo yo.
De merodearme la locura,
ofréceme el dolor
que enjoya mis alas,
pero con agua bendita;
o enciérrame,
esooo… encarcélame
en tú hipódromo de cristal,
para que me hagas pagar
descruzando tus piernas,
cada multa personal
con la obediencia
de tú látigo.

4 comentarios:

Pedro F. Báez dijo...

¡Roger, me estás llevando recio! No estoy completamente recuperado y me pones a leer este poemita que en su aparente lindeza y brevedad, es un volcán de pasión y de lúbrico deseo... Habría que ser de piedra para no reaccionar verticalmente ante tan sugerentes imágenes (incluso cuando son proferidas —como amenazas— por una vampiresa —o tal vez, más que nada, precisamente por eso—). Pásala rico con tu familia. Abrazos.

Lobo Solitario. dijo...

Que padre blog tienes y en verdad me agrada la originalidad de tus versos.

Hasta pronto que tengas un excelente inicio de semana.

Aldhanax Swan dijo...

Qué hermoso poema! Aquí tenés mi cuello jajajaja.
Besitos

Al Hrrera dijo...

Sadico! Me encanta! Roger, caray, se te extraña, sabes?

No miento...