Emparéjame las ondas

Oído
de platos abruptos.
La presencia,
de los reinos brillantes
por el incendio
de su corso y enaguas.
Un grito de mujer
a la mariposa.
La depresión del ajo.
La refrigeración del lago.
Nuevamente el incendio
de su corso y enaguas.
El recuerdo de los muelles
quemando el mar...
Por fin, listo
el entalle de una sopa
con la sustancia de la locura,
en este buffet de asuntos
para cenar.

2 comentarios:

Charlie. dijo...



el recuerdo de tus muelles quemando el mar se quedó en mis ojos, para siempre, a partir de YA, quiero que lo sepas.

y como no me qedan palabras y lo demás ya lo sabes (porque siempre te lo digo) me voy, te abrazo gran artista!

hasta la proxima
:)

Al Hrrera dijo...

Siento haberte dejado tanto tiempo abandonado, mi buen Amigo, supongo que los deberes son algo ineludible... pero ya estoy de vuelta, para muchas cosas, entre ellas seguir leyendo algo de ese sujeto por quien cada vez más tengo razones para admirar...