Hechicero


Salta la flor,
un instrumento musical,
y las hojas mudas de ficción.
Calienta su figura,
en un baile de llamas.
Con peso lento,
duro
y atardecido,
entra en mi cabeza
hasta quedar dormido,
en un nervio craneal
alrededor de mi hoguera
de símbolos gráficos.
Cuando duermo,
él examina
la conexión quebradiza
de mi cordón plateado,
y desplazándose
hasta el mundo onírico,
interpreta
y quema,
la iconografía que es errónea.
Y al día siguiente
me entrega un sondeo,
del resumen abrasador
de mi persona.

3 comentarios:

Gino dijo...

Poco a poco me voy dando cuenta cuál es el camino de tu poética, voy a los primeros poemas de a poco claro y así hasta tratar de ponerme al “Día” en tu blog.
Voy descubriendo matices en un lenguaje casi nuevo para mí, extraño a veces, exquisito siempre, y me voy sorprendiendo, cada vez más. Hoy me acerque bastante a esa “hoguera de símbolos gráficos” El fondo musical ayuda, sobrecoge, atrapa.
Un abrazo.
Gino.

Roger Rivero dijo...

Gracias Gino por este comentario, tan generoso, lo aprecio mucho, un abrazo fuerte desde el norte,

Roger

Filiberto Miño dijo...

Las imágenes taciturnas de los sueños se especializan en predescubrirnos. Freud hablaba de “deseos reprimidos”. Sin embargo su colega Carl Jung, se dedicó a la exploración del “espacio interno” (el poema lo induce) y al simbolismo de tradiciones místicas mucho más liadas. Pienso que la belleza de estos versos, magistralmente elaborados, es señalar esa ininteligible significación para poeta, pero ajustable a cualquiera de nosotros. Matiz con imaginarias figuras que al llegar al sueño orlan las fantasías. El poeta sabe que la iconografía es errónea, aunque casi creíble. De ahí la perplejidad. Más, nunca salen al acto. Estupendo poema que obliga a repetir la lectura. Me detuve en el repaso de varios de tus nuevos trabajos y este me enganchó. Enhorabuena. Un cordial saludo. Filiberto Miño