Instrumento de instrumentos

Las cajas fuertes de las iglesias 
van dejando de soñar.

Se derriten. 

Los últimos halos de luz las abandonan,
y todos sus poderes se evaporan
cubriendo de nubes esta lóbrega noche. 

Después de las doce campanadas, 
la luna se esconde detrás de su demene crucifijo 
enlutando las casas de científicos
y militares,
durante los fuegos artificiales. 

En el fondo, el trinar de los cuervos,
parece una lectura despiadada
contra los fieles artífices del control,
porque haciendo ecos en el muro de cada uno
despierta de sus nirvanas, a los monjes
y meditantes del silencio. 

Por las mismas viejas calles, 
el pueblo se asoma para ver la marcha
de los zombies del gobierno, 
protejido por el transporte de los soldados
unidos a decenas de camiones llenos de caos
que van a los sótanos del palacio alucinante
donde están los cerebros frescos
delineando el infinito.

Entre la niebla, 
la procesión de las agujas
va revelando a los más despiertos
la libertad que nos dió el universo,
Pero los vampiros puritanos
no paran de quemar vivo,
 a cualquiera que se zafe los grilletes del miedo. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Alucinante!

Pablo