Onda corta


Mientras una yarda de pasión
y un bálsamo de anhelo
desataban los latidos del alba,
y las estrellas cedían por teléfono
un cráter mecánico
al operario de los sueños,
nosotros,
ya estábamos en orbita
por las pestañas de la bruma,
gracias a la marca registrada
de la imaginación.