Duelo















Con el encanto mismo de un espanto
un trastorno maníaco naranjo,
en la puerta de mi imaginación.
hoy me hizo una alocada invitación:

Profesa de mi perpetuo quebranto
el eco blanquecino de este canto
a la noche lunada en la visión.
Has de impías agujas la canción.

Brillos del otro lado, alrededor
de los sonetos cruzaron los ríos.
Tembló la luz en la piel del creador.

¿Adónde se fueron los velos míos,
del universo como un corredor
para contemplar a flote el sonido?

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