Ermitaño




El canon
no es mi chuchería;
aunque memorice
lo poseído
y las consignas ovejeras,
¡no!
No es mi fuerte,
yo... ¡paso!
Cedo el botín del arlequín
y los plomos de pargo,
que presuponen un pacto
de luto por el mundo.
Te los regalo.
Lo mío es:
el pasillo claro oscuro,
el plano aerodinámico,
y los gemelos transversales.
Lo mío es: La nave
de los calidoscopios
en las reservas planetarias;
por sobre las nubes,
y en la tierra
lo mío es...
que soy un ermitaño.

Origina el estar

Galopea adelante
la nada de plano,
sin ocasionar
un hacia atrás temprano,
reembolsa...
el reloj de lluvia,
defragmenta
el frío del acero,
y establece
tu sistema operativo
en el asidero
de la metrópolis.
Luego salta
los espíritus tan altos
y eficientes al tino
para que nada en absoluto
ni las estatuas
permitan tu tropiezo,
y aunque corras por la vid
de los mundos internos,
recuerda,
siempre corre adelante
silbando el aire libre,
adelante…

El desfragmentador

ADD D1, D2,
110100100101110010100010001001111010010110110
110100100101110010100010001001111010010110110
Yo lo veo regularmente
en el trance,
en el arco de la noche
en los giros extravagantes del cenit.
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Yo lo veo regularmente
en el salto de cualquier reflexión,
en la realidad, en el arreglo
y en toda la notación del tiempo.
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Yo lo veo regularmente
en el engaño de la cámara,
en el éxtasis primaveral,
en el estrabismo de una curva diminuta.
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Yo lo veo regularmente
más allá del derecho a la duda,
en todo reflejo singular.
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110100100101110010100010001001111010010110110
ADD D1, D2, D3, D4,

Caja de música

Las hadas sinfónicas
encuban sonidos mágicos
en el cofre del alma,
pero el motor de huesos
encuba plumas
en sus mandíbulas.

Remolque exterior

Pusiste la creencia
definitiva sobre los hombros
pero tu casa es inútil,
los bienes
no están vivos;
nada alcanza
para cubrir el peligro
de la carne en la metrópolis.
Allí, los sobrevivientes
al choque supremo,
se devoran
como desgraciados,
y los caníbales
al alcance de todos
nos transmiten su impresión,
cuando los hechos
se fracturan.

El gorjeo nuestro



Queremos
lo decisivo fuera de esa faceta,
no en el jardín donde se ahoga
y sucumbe el individuo…,
piense en nosotros:
pobres sombras de excursiones
y deje caer de prisa la nave;
piense en nosotros
los que concluimos al anochecer,
piense en quienes tienen la tolerancia
de un amanecer defectuoso,
piense en el New Age
ese rato oriental en la escritura
que pacificara el cóctel Molotov...,
entonces cuente con rapidez
y deje caer de prisa la nave,
porque queremos
que la porción
carente de ubicación
en el césped
no grite de vacío.

Reminiscencia

Golpea la gota indistinta
que aclara el trozo poco claro,
martillea los espacios
deja perplejo el transporte
derrota la esfera,
reúne los suburbios
estira el planeta;
aunque otros destruyan
a palos el centro…,
al estampar la entrega
cabalga errado
sobre el embarque de mármol
hasta que sea cierta
la reminiscencia.

Suprime la cifra que acumulo

Ve y compra
con lo leve
de mi escritura,
la parte
exclusiva
de un atlas
azul;
coge un juego
y aviva la línea
que se monta
en ti,
busca allí,
desplomar
el calor fijo
de mi camisa
vítrea…
Ve y compra
una ruta de luz
inalterable,
más grande
y trascendental
que el meandro
de la serenidad,
y el resultado
del paisaje
será
la llama
de un faro eléctrico
en la vigilancia
creciente.

Parapeto cúbico

Acerca
de usted,
y su vuelta
de labios…,
los compromisos
las primas
y los donativos,
incluyendo
la carga
del no-afiliado
perfeccionan
la atracción
de una
buena
piedra
unitaria.

Mapache de cobre



Usted,
a medio galope
y más alto en calidad
iguala ahora el lugar
del tormento indigente…
…Usted
que apropia su silueta
y concibe su disfraz,
sabe que su onda
sin criterio
observa
entre sonrisillas altas
el humor de la animosidad
que da vueltas en espiral
por su pasado desalineado…,
pero su desequilibrio
con insignias
de conchas de cal
en berberecho,
mezcla lo bajo
y superior de usted,
chorreando,
más temprano,
la caída brillante
de la noche muerta
que le reservaba
una excitabilidad
sumergida
en su silueta
artística # 3.

Las redes del tiempo

El caso de Julia Brown
BOCETO

Julia Brown debía encontrarse en el aeropuerto una hora antes.
Ella le había dejado saber al taxista de su retraso para tomar el vuelo que la llevaría con destino a Chicago. El taxista, un joven inmigrante Italiano, conducía su automóvil apresuradamente pero con cautela acortando el camino. El conocía perfectamente la ciudad. De pronto, el tráfico se interrumpió en una esquina poco concurrida ocasionando una hilera de autos detenidos. Todos cedían el paso a un numeroso grupo de niños y algunos adultos que con la ayuda de un policía, cruzaban la avenida diagonalmente en dirección a la escuela. Entre tanto, Julia y el taxista lamentaban la mala suerte, y trascurrieron aproximadamente cinco minutos hasta que cruzo el último niño. Luego el policía permitió que se normalizara el tráfico.

Con ese tiempo de retraso, Julia Brown llego al aeropuerto, y se dirigió a la mesa de la línea aérea de su boleto y se lo entrego al representante.
___ Lo lamento. –dijo el oficial- Si hiciese llegado cinco minutos antes, tal vez hubiese alcanzado a tomar su vuelo. Ya el avión se dirige a la pista. Es demasiado tarde... le puedo incluir para viajar mañana a primera hora si lo desea.

Esta noche, en un hotel de Miami la Señorita Julia Brown conoce por las noticias que su vuelo perdido, se estrello en las afueras de Chicago por el mal tiempo. Se puso pálida y se hecho a llorar al saber que toda la tripulación y los pasajeros murieron. Pensó en muchas cosas. Se recordó del taxi, de los niños y como esos cinco minutos decidieron la continuidad de su existencia.

Julia Brown. Era una sobreviviente.