A través de la secuencia

Hoy voy a desflorar las palabras
Encantar un sueño
Abandonar el ajedrez del silencio
y la entropía incontrolable.
Reformar el trauma de la lengua
Regar palabras inusuales
Rescatar la acuarela de imágenes a la deriva
sobre los tintes de la condición experimental.
Hoy voy a borrar el vacío que siempre las rescata
canonizando en vano el matadero de los moldes.
Soltar los contornos de sus sombras
y las luces con sabor a estructuras futuras.
Hoy voy a permutar una grieta en el globo
por una casa de laurel en la montaña.
Donde no pueda subestimar el lugar,
ni relatar la biografía de su cautiverio.
Hoy voy a demoler la depresión
en la tienda de las trompetas románticas.
Facilitar a través de mi conexión,
la absorción laberíntica de los ídolos de matiné.
Hoy voy a dibujar el punto de intersección de las mañanas.
Volar sobre el testamento pálido de una perdida de espacio.
Y no volver.

Mystique



Las cucharadas de números
nos sacuden a diario. La máquina.
Esta reputación marcial.
Un horizonte de secretos impenetrables
que se desvanecen en la forma. El espejo.
Acertijo críptico de un universo.
Guardianes de las profundidades
en la coherencia cósmica. Los mineros.
Y estos cuerpos invisibles entre las cenizas
de un mundo perdido sin asombro.
La ópera transversal de los cielos.
El visitante ciego del silencio. Un segundo.
La decadencia de nuestros ojos vendados.
A tientas, calando los fragmentos de las lunas
ahogadas por los enamorados. El vacío.
El candelabro guía del manual del propietario.
Vínculos de control y sincronía
sobre la polvareda de la luz atómica.
En fin, la taxonomía del observador,
la quemadura de las estadísticas,
una fotografía con salsa de truenos,    
y el escrutinio de los relojes
en el abecedario.

Spoiler


Le sobra, de la locura propia
y de la ilustrada,
así como matrices melódicas,
discursos para los ojos,
voces para imitar la totalidad,
artículos de misa, y pura miel sexual,
pero padece del encogimiento y desamor
de sentarse con su desigual.
Le falta, un tanto de la calidad psiquiatrica
de la historia, poseer alguna vez la jarra;
necesita algo de autoaniquilación.
En fin, carece de encontrar
dentro de cada uno, a otros;
porque perdió su propia ubicación en el tiempo,
en la piel, la sangre, y en su forma
de poseer el mañana.

Duelo















Con el encanto mismo de un espanto
un trastorno maníaco naranjo,
en la puerta de mi imaginación.
hoy me hizo una alocada invitación:

Profesa de mi perpetuo quebranto
el eco blanquecino de este canto
a la noche lunada en la visión.
Has de impías agujas la canción.

Brillos del otro lado, alrededor
de los sonetos cruzaron los ríos.
Tembló la luz en la piel del creador.

¿Adónde se fueron los velos míos,
del universo como un corredor
para contemplar a flote el sonido?