Spoiler


Le sobra, de la locura propia
y de la ilustrada,
así como matrices melódicas,
discursos para los ojos,
voces para imitar la totalidad,
artículos de misa, y pura miel sexual,
pero padece del encogimiento y desamor
de sentarse con su desigual.
Le falta, un tanto de la calidad psiquiatrica
de la historia, poseer alguna vez la jarra;
necesita algo de autoaniquilación.
En fin, carece de encontrar
dentro de cada uno, a otros;
porque perdió su propia ubicación en el tiempo,
en la piel, la sangre, y en su forma
de poseer el mañana.

Duelo















Con el encanto mismo de un espanto
un trastorno maníaco naranjo,
en la puerta de mi imaginación.
hoy me hizo una alocada invitación:

Profesa de mi perpetuo quebranto
el eco blanquecino de este canto
a la noche lunada en la visión.
Has de impías agujas la canción.

Brillos del otro lado, alrededor
de los sonetos cruzaron los ríos.
Tembló la luz en la piel del creador.

¿Adónde se fueron los velos míos,
del universo como un corredor
para contemplar a flote el sonido?

Necesito:













Una tiza,
para expresar en palabras
mis períodos de asfixias en la pizarra,
en contraste, con el paraíso de su olor
impregnado en la ropa intima. 
Un pincel,
para dibujar la viviente resonancia
de las cruces en llamas
que fueron necesarias para ver mejor
la materia cruda
de la excavadora vaginal,
constructiva,
que a veces ronda mi imaginación
con un pene.
Un lapicero,
para reproducir el punto inconexo
del jazz con mis sensores.
Será para algún otro escondite,
no para mi.
Necesito un teclado
para contar la historia
de un frecuentador de cabezas
con otro banal enfoque,
sobre la honestidad por teléfono.
Y un taladro,
para borrar el itinerario
de la masacre,
y su duplicado lateral. 

Abates de belleza




















Si usted comprara la fantasía en las urnas,
le gustaría que respondieran por usted, ¿no?
Lógico, a uno le gusta invertir con garantías,
en la inmortalidad que cuelga en las películas.
Pero no hablemos de posibilidades.
Vayamos a lo seguro.
Piense en lo que ofrecen los Abates de Belleza:
resonancia calificada para servicio y mantenimiento,
repuestos legítimos de entropía
y una red de señales vivases
con más de 60 años de experiencia en espejismos.
Esto es lo que se llama seguridad.
Y ahora que lo pensó, se dio cuenta por qué
aseguramos que el laberinto recibirá
los mejores elogios del mercado poético.  
Además, no es primera vez que un modelo
nuestro de estatuas rapsódicas,
es elogiado durante más de medio siglo.