Ovejas & El gran pastel

De Ruedas del Tiempo:



















Ovejas

El pastor dará lo necesario para vivir.
Se asegurará que no falte lo básico.
Me rescatará de las garras de los perros.
A cambio de no-pensamiento y arduo trabajo.

No levantaré autoridad frente a él.
Debo serle fiel por el resto de mis días.
Por si el pastor sale a buscar la oveja perdida,
y deba correr para salvar la vida.

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El gran pastel

En el nombre de los pobres y los necesitados:
un lavado de cerebro,
un uniforme rojo o verde,
y la culpa del otro en los labios.
Hoy los presidentes
cantan por la televisión y por la radio,
juegan fútbol,
bailan y se entrevistan entre si.
En el nombre de los pobres y los necesitados,
no basta con ser
necesitado y pobre en América;
hay que ser de la izquierda,
tienes que ser revolucionario(¿?)
hay que amordazar el cuarto poder,
no tolerar otra opinión,
odiar a los norteamericanos y europeos;
cancelar la oposición,
ser carne de cañón,
y tener una camisita del Che.

El poder de Dave Blake

Viniste a matar el vacío
hasta encallar en mí como un dios…
…me llevaste más allá de la luz
a los lugares divinos,
en donde yo pude mostrarte
los mares de sumisión…
…y descubriste siendo sin culpas,
con el luto del dolor el nacimiento
del placer de los sentidos...
...y mientras ondeabas
como una quimera
permitiendo acariciarse,
yo me mantuve escondido
en la danza de tus tatuajes,
impregnados con la lujuria
milenaria de las artes...
… pero los árboles de fuego,
te mostraron el camino
a donde corren los fantasmas
temerosos del corazón...
...y te fuiste sin poder hablar
ni saber nunca, que solo contigo
olvido que soy inmortal…



La máquina

Solemnes y alegres,
participamos de la observación pública
de su fuerza aerodinámica.
Es cierto que promueve las mercancías;
que entrega su suministro de dígitos
al lado del camino y en las plataformas
de lanzamiento, pero es su locomoción,
la fracción que necesitábamos
para viajar al borde
de una entropía inconquistable,
como lo es el limbo
donde las galaxias se estrangulan.
Ahora veo mejor su agua
en la oración que no termina,
y su parte vertebrada,
en el Jesús que fabricó el aislamiento.
Su color, es el movimiento de la comida.
Tiene la longitud, plenamente archivada en sus pies.
Cuando sonríe, redondea de verde
el límite inaccesible de algún lugar.
Y gracias a sus surcos medianos en el cráneo,
asume la desnudez de un abrigo
maltratado por asteroides.
Al interpretar el peligro en la vida,
se hace de un banco de noches insalubres.
Y nosotros, ya no tan solemnes y alegres,
regresamos al pastel cognoscitivo
como sabios y testigos
de su vos más intima.

La saga del eclipse











Para ungir al sol
con los requiebros de nuestro canto.
Para dejar el culto a las paredes.
Para objetar al Rey de la ceguera
en frente de las ciencias ocultas.
Para demoler la escena del olvido
antes que el polvo tome su tributo.
Para recobrarnos de las estructuras fijas
en el bosque de las imágenes.
Para llenar la cama de significados.
Para acariciar las silabas del tiempo.
Para dejar caer el cielo y el infierno
en el abismo mitológico de un asterisco.
Para abandonar los dioses que siembran
la rivalidad entre los mortales,
hacen falta voluntarios