El lago

Con el alma incesante,
el hidalgo de la noche
se eleva sobre las mareas,
da de beber a la luna
el brebaje oculto
que pone a temblar las luces,
y su hembra, en el trance,
rompe su cadena de estrellas
para amarle.
Desde entonces,
las fantasías del monte
doblegan las colinas,
y los volcanes encendidos
son testigos de su amor.

Creado sin sombra


Brillo
de zancas,
túneles
y orillas
fosilizadas;
brillo
de escuadras,
obsidianas
y horas flojas
pero milagrosas;
brillo,
de oraciones
fálicas,
visitas
enzimáticas
y baliza interior;
brillo,
de silabario guardián,
alas inexpertas,
y mikado ocultista;
brillo,
de blanca palidez,
edad indivisa
y del aliento que mima;
brillo
de ‘Brillos’,
que se pierden
en su cabeza
llena de pasos,
como el resplandor
de su espada
temeraria.

Desapego












Desde hoy
paralizo,
la cantidad
mínima,
el guión
de suministro,
la más
pequeña parte
del depósito;
desde hoy,
paralizo
la posesión
que paraliza.