La cruz del abandono



En la cámara de las creencias,
él manifestó ser todas las orejas
y todo el esquema de una charla
sin cobertura ideológica...
“Yo soy –dijo- la ruptura de las moralejas,
el coro y el cántaro de los asuntos
sobre separación del margen.”
Pero la vida es un tobogán
inatento a las descargas,
en donde poco importan los patriarcas
por los perímetros de la eventualidad.
No hay conciencia de espectáculo
en la naturaleza,
ni idea con sombrero incorpóreo
que pueda encajonar,
-en niveles esenciales-
a la imaginación de la lluvia
que abraza
la respiración de una estrella.

Viaje interestelar



Después de retirarse
la base de la creación,
estaba el vacío absoluto
del espacio multi-dimensional
compartiendo su frío y su calor.
Y entre ilimitados sucesos cósmicos
penetré la esponja luminosa
de un universo
muy parecido a un árbol de navidad
que cambia instantáneamente de color.
En su interior, apareció
la masa inmensurable de los mares
y océanos en donde se bañan las galaxias.
Y entre ellas, hallé la Vía Láctea
preñada con el reino gigante de las estrellas.
Fue así que habité a millones años luces
de distancia en un planeta solidario,
hasta que una noche en la lejanía
encontré el sistema solar.
Ya desde Saturno la tierra se divisa
como el más hermoso planeta
por su color azul submarino
y vi desde Marte, el efecto de fuego vivo
que tiene la luz eléctrica
en el lado oscuro de la tierra.
Azul submarino, por cierto,
es el tono del cielo
donde ondea este mediodía
la cometa de mi ojo metafísico
enlazado al hilo plateado
que sale de alguna parte
de mi conciencia.
Desciendo esa cuerda hasta el centro del ser,
y siento que mi entidad es la idea más sólida
entre todos los pensamientos e ideas,
luego también hay un silencio.
En el mutismo de ese silencio, se encuentran
uno como el perceptor y ese vacío
del cual nunca sabré si existe independiente
del cerebro, no obstante,
en ese vacío estaba también
la base de la creación.

Basalto



Picada de viruela por asteroides
y falsificada por los mitos
que los astrólogos hicieron,
la roca sigue duplicando y redoblando
en locos, amantes y poetas,
un proceso de exposiciones
ante cualquier dispositivo
que justifique el trasnocho; en consecuencia
esta noche lo observado es el observador,
y porque esconde en su lado oscuro
las mandíbulas que apagan
la corriente de sílabas
del ímpetu esencial de su frío suelo,
es comprensible en el fondo la euforia
que navega presta a centrar otro satélite
en la lucha del alma a fin de crear
un mejor concepto de partícula
en su constelación
de caras, vidas y setas alucinógenas,
pues nadie como ella
refleja tan blanca
la luz del sol.

Cuerpo celeste



En una realidad aparte
de existencia ilimitada
una franja violeta fosforescente
conduce la sabiduría
de los mundos
por las venas y redes del espacio,
hasta alcanzar los motores
del blanco de la limpia luz
predestinado, como el color púrpura,
a inquirir en los géneros del cosmos.
Aquí las vueltas del sol
no rigen el tiempo,
sino las curvas de las espirales
de quienes más allá de sus trances
recuerdan el estado
de estar detrás de unos ojos
mirando hacia arriba
en busca del punto de referencia.
En una oportunidad,
por hacer grietas en la mente universal
el verde apagó mis sentidos,
pero los sentidos de un color nuevo
no tardaron en imponer
las tres lunas del trono
del espíritu. Siendo lo que es,
la epidermis de la no-forma
es imaginación pura,
aunque se encubre
entre explosiones megaluminosas
por la expansión y mantenimiento
del taller de las galaxias. La no-forma,
no es como la noche perpetua
de la bóveda celeste en la estación, 
sino más profunda en interioridad
como las incoloras,
porque es dueña de los abismos
con la biografía interna del Todo,
sin embargo, se muestra ambigua
ante el deseo sin saciar del ser
que enseñorea las fárfaras
de los soles primarios.
Parecería que después de las costas
de la física ya no existe más nada inmaterial,
excepto por esa música de las esferas,
vibrando en variedad, dimensiones
e infraestructuras de sonidos,
por cierto: 
he aquí toda transparencia acústica
en testimonio de la precisión
de los seres absolutos.
En contraste, las probabilidades
y sus deidades voluntarias
se encuentran también en este precipicio;
yo lo había soñado igual de inescrutable,
ordenando la cama de algún riachuelo
o burlándose de este mundo
con su trauma azul con olor a jardín,
entonces pensé en ti,
en tu búsqueda,
y en si estamos suscritos
a este diluido que por las eras
va transmitiendo emisiones,
cada vez que una cosa sin ser
nos necesite
al darle perfil a la energía.